Dime cuanto tienes y te diré cuanto aprendes.
El viejo refrán, desde hace muchos años, ha
dejado el “vales” por el “aprendes” y es algo incuestionable, el que tiene
puede acceder a una educación mejor, el que no tiene, debe conformarse con un
poco de suerte y de ayudas, ya que todo en este sistema, se ha tornado una gran
caja registradora para recaudar.
En estos últimos días, se está debatiendo los
ajustes a la educación, más que ajustes son “aprieto” de los que no va a salir
jamás, mientras se continúe con este modelo económico y social, en el cual, las
partes enfrentadas o interesadas, están bien claras, las que buscan un rédito
económico y una sectorización de unas clases privilegiadas para acceder a
estudios importantes, y la clase que acepta con total sumisión y entrega lo que
el poder y la oligarquía deciden.
Los jóvenes no solo no tienen trabajo o
acceden a puestos de baja remuneración, sino que cada vez más su capacidad
intelectual se verá restringida, empujando a miles de jóvenes a verse
derrotados y abandonar.
Unos por indiferencia y objetivos futuros, y
otros aún cuando tienen sueños de estudios superiores, se ven enfrentados a la
realidad de largar todo por trabajos de escasa calidad y bajas remuneraciones.
Mi caso es así, cuando joven no era un buen
estudiante, todo lo contrario, pero no por eso era un negado, habían ramas de
la educación a las que me hubiese encantado acceder y desarrollarme en ciertas
áreas, pero si bien en mi país la educación es pública y gratuita, totalmente,
el estudiar significa ciertos renuncios, no solo de fiestas y jolgorio, sino
económico, un estudiante que sus padres no pueden sostenerlo económicamente, o
bien deserta o retrasa el final de su carrera por compatibilizar trabajos y
estudios.
En mi caso, busqué el atajo a poder disfrutar,
y deje de estudiar, porque mis padres jamás podrían haber me soportado
económicamente para estudiar, y la prueba
de trabajo y estudio no dio resultado, una cosa u otra me quitaba energías para
seguir con las dos.
Mi ejemplo no es de los resaltables, hay
innumerables casos de personas con recursos limitados que han conseguido finalizar
sus estudios y graduarse, pero yo lo adelanté, no era un buen estudiante y
quizás no tenía ni la pujanza ni las metas claras como para intentarlo al menos.
De cualquier manera, son minoría esos que
logran realizar las dos tareas con total dedicación, por eso son mis héroes,
ellos deben ser tomados como ejemplo, sin duda.
Ahora, bien, no todos los casos son así, y
quedan por el camino hombres y mujeres que teniendo una capacidad infinita, no
pueden desarrollar sus cualidades porque
el sistema los “descarta” antes de verlos, si en un grupo familiar, los 2
máximos responsables, madre y padre, pierden sus trabajos o trabajan en esa
economía sumergida tan visible, como pueden hacer para sostener económicamente
a sus hijos, y mantener viva, la oportunidad
de estudiar, siempre y cuando lo quieran, por supuesto.
Es algo titánico por parte de los padres, que
en casos, duplican sus trabajos para que por los bajos ingresos, no sufran
sobresaltos. También es cierto, que muchos dejan de estudiar porque deben
aportar dinero a sus hogares.
En algunos debates, hablan de clase de 20
alumnos donde la mayoría no concurre a clase y se argumenta que se pierde
dinero en esos chicos y chicas que o no concurren a clase o dejan los estudios
por la mitad, nadie se detiene a ver que hay profesores que tampoco concurren,
trasmitiendo una fuerte irresponsabilidad a los alumnos, cuando no ve ejemplo. O
que muchos dejan de estudiar porque deben aportar dinero a sus hogares.
Calculan en unos 7000 euros anuales lo que se
dedica a cada estudiante, supongo que será en horas del profesores y en los
insumos de la universidades, no en materiales porque las becas que se otorgan
son como pagar materiales y locomoción incluso comida, porque tienen clases
intermedias perdidas y deben recurrir a comedores.
Si ese es el problema, el estado debería hacer
una cosa, calcula el costo que le ocupa de gastos a cada estudiante, si el
estudiante sin causa justificada deserta, el estado le pasará una factura con
los gastos por sus estudios no finalizados.
Si la deserción es por problemas económicos
familiares o causa mayor, se estudiará caso a caso, no son muchos si se hacen las
cosas bien.
Si el individuo logra la meta de titularse, a
partir de su primer empleo, abonara una parte de los gastos que produjo y de
esa manera dejará un monto económico para futuras generaciones, de este sistema
el estado saca rédito, ya que el graduado, volcará sus estudios en la comunidad
y si aprovecha su graduación para aceptar puestos de trabajo en el extranjero,
deberá pagar antes la totalidad de los gastos en que incurrió.
Podrá verse como algo injusto, pero estoy
seguro que de esa manera se evitan que los que realmente quieran y no pueden,
accedan a estudios superiores y los que no quieren, no pierdan el tiempo ni los
recursos de los demás.
La educación debe ser gratuita, los que elijan
continuar con estudios superiores devolverán a la sociedad lo que les facilitó,
por medio de impuesto.
El derecho a aprender y recibir educación, debe
ser proporcional a el derecho de devolverle a la comunidad lo que esta hizo por
el estudiante, de esta manera, la enseñanza será justa y accesible para todos,
no impedirá la marcha, pero si el robo de cerebros de los países más pobres,
que son los que generalmente, hacen de la enseñanza un campo para todas las
clases sociales, siendo la gratuidad el pilar de la misma.
Con esto, no se coarta la libertad, sino se que
se iguala.
Esto va mal, Che, pero se puede arreglar.