23/4/12

Dime cuanto tienes y te diré cuanto aprendes.


Dime cuanto tienes y te diré cuanto aprendes.
El viejo refrán, desde hace muchos años, ha dejado el “vales” por el “aprendes” y es algo incuestionable, el que tiene puede acceder a una educación mejor, el que no tiene, debe conformarse con un poco de suerte y de ayudas, ya que todo en este sistema, se ha tornado una gran caja registradora para recaudar.
En estos últimos días, se está debatiendo los ajustes a la educación, más que ajustes son “aprieto” de los que no va a salir jamás, mientras se continúe con este modelo económico y social, en el cual, las partes enfrentadas o interesadas, están bien claras, las que buscan un rédito económico y una sectorización de unas clases privilegiadas para acceder a estudios importantes, y la clase que acepta con total sumisión y entrega lo que el poder y la oligarquía deciden.
Los jóvenes no solo no tienen trabajo o acceden a puestos de baja remuneración, sino que cada vez más su capacidad intelectual se verá restringida, empujando a miles de jóvenes a verse derrotados y abandonar.
Unos por indiferencia y objetivos futuros, y otros aún cuando tienen sueños de estudios superiores, se ven enfrentados a la realidad de largar todo por trabajos de escasa calidad y bajas remuneraciones.
Mi caso es así, cuando joven no era un buen estudiante, todo lo contrario, pero no por eso era un negado, habían ramas de la educación a las que me hubiese encantado acceder y desarrollarme en ciertas áreas, pero si bien en mi país la educación es pública y gratuita, totalmente, el estudiar significa ciertos renuncios, no solo de fiestas y jolgorio, sino económico, un estudiante que sus padres no pueden sostenerlo económicamente, o bien deserta o retrasa el final de su carrera por compatibilizar trabajos y estudios.
En mi caso, busqué el atajo a poder disfrutar, y deje de estudiar, porque mis padres jamás podrían haber me soportado económicamente para estudiar,  y la prueba de trabajo y estudio no dio resultado, una cosa u otra me quitaba energías para seguir con las dos.
Mi ejemplo no es de los resaltables, hay innumerables casos de personas con recursos limitados que han conseguido finalizar sus estudios y graduarse, pero yo lo adelanté, no era un buen estudiante y quizás no tenía ni la pujanza ni las metas claras como para intentarlo al menos.
De cualquier manera, son minoría esos que logran realizar las dos tareas con total dedicación, por eso son mis héroes, ellos deben ser tomados como ejemplo, sin duda.
Ahora, bien, no todos los casos son así, y quedan por el camino hombres y mujeres que teniendo una capacidad infinita, no pueden desarrollar  sus cualidades porque el sistema los “descarta” antes de verlos, si en un grupo familiar, los 2 máximos responsables, madre y padre, pierden sus trabajos o trabajan en esa economía sumergida tan visible, como pueden hacer para sostener económicamente a sus hijos, y mantener viva,  la oportunidad de estudiar, siempre y cuando lo quieran, por supuesto.
Es algo titánico por parte de los padres, que en casos, duplican sus trabajos para que por los bajos ingresos, no sufran sobresaltos. También es cierto, que muchos dejan de estudiar porque deben aportar dinero a sus hogares.

En algunos debates, hablan de clase de 20 alumnos donde la mayoría no concurre a clase y se argumenta que se pierde dinero en esos chicos y chicas que o no concurren a clase o dejan los estudios por la mitad, nadie se detiene a ver que hay profesores que tampoco concurren, trasmitiendo una fuerte irresponsabilidad a los alumnos, cuando no ve ejemplo. O que muchos dejan de estudiar porque deben aportar dinero a sus hogares.
Calculan en unos 7000 euros anuales lo que se dedica a cada estudiante, supongo que será en horas del profesores y en los insumos de la universidades, no en materiales porque las becas que se otorgan son como pagar materiales y locomoción incluso comida, porque tienen clases intermedias perdidas y deben recurrir a comedores.
Si ese es el problema, el estado debería hacer una cosa, calcula el costo que le ocupa de gastos a cada estudiante, si el estudiante sin causa justificada deserta, el estado le pasará una factura con los gastos por sus estudios no finalizados.
Si la deserción es por problemas económicos familiares o causa mayor, se estudiará caso a caso, no son muchos si se hacen las cosas bien.
Si el individuo logra la meta de titularse, a partir de su primer empleo, abonara una parte de los gastos que produjo y de esa manera dejará un monto económico para futuras generaciones, de este sistema el estado saca rédito, ya que el graduado, volcará sus estudios en la comunidad y si aprovecha su graduación para aceptar puestos de trabajo en el extranjero, deberá pagar antes la totalidad de los gastos en que incurrió.
Podrá verse como algo injusto, pero estoy seguro que de esa manera se evitan que los que realmente quieran y no pueden, accedan a estudios superiores y los que no quieren, no pierdan el tiempo ni los recursos de los demás.
La educación debe ser gratuita, los que elijan continuar con estudios superiores devolverán a la sociedad lo que les facilitó, por medio de impuesto.
El derecho a aprender y recibir educación, debe ser proporcional a el derecho de devolverle a la comunidad lo que esta hizo por el estudiante, de esta manera, la enseñanza será justa y accesible para todos, no impedirá la marcha, pero si el robo de cerebros de los países más pobres, que son los que generalmente, hacen de la enseñanza un campo para todas las clases sociales, siendo la gratuidad el pilar de la misma.
Con esto, no se coarta la libertad, sino se que se iguala.
Esto va mal, Che, pero se puede arreglar.

Que ejemplo los vecinos.

Ayer se realizaron elecciones en Francia, el candidato de centro-izquierda, se alzó con la primer vuelta.
Centro-izquierda y derecha, llegaron a la recta final "cabeza a cabeza", por poco ganó el candidato progresista, la ultra-derecha, cumplió con unas cifras inéditas, 18%, se erigió como tercer fuerza política, la ultra-izquierda, con un 11%, quedó cuarta.
Lo llamativo es que concurrió a votar un 80% de los inscritos, no se si la legislación francesa obliga o no a concurrir a votar, si es así, no debería ser llamativo, pero si la concurrencia a votar no es obligatoria, es una clase de civismo, de madures y de compromiso del pueblo francés.
Si asistieron a votar sin obligación alguna, es par felicitarles y si fueron a votar por verse en la obligación, algunos países deberían rever su legislación y hacer el voto obligatorio.
Con esto no se mancilla la libertad, ni se viola ningún derecho, simplemente, se obliga a que el ciudadano, tenga la madurez y el compromiso de elegir a un candidato.
Dado que participaron una decena de candidatos, no se podrá argumentar que todos son iguales, habrá alguno que se adecue a la filosofía política de los ciudadanos, porque lo importante en la democracia es la participación, y la acción de decirle a los candidatos que están o no por decisión ciudadana e imperio de esta.
Quizás, esto demuestre porque algunas sociedades tengan más o menos conciencia de clases.
Por acá, esto va mal , che, los vecinos, esos tratan de salir.