No solo profesan
abrazos hipócritas, solo con afán “electorero” al mejor estilo Pinchinatti, suben
a los estrados, buscando el reconocimiento de algunos distraídos, buscan
mostrar que son “gente como uno”, campechanos, populacheros, ni populistas ni
populares, son los sin apellido aparente, necesitan de ese aplauso tímido, de quién
no entiende un carajo, pero son hábiles declarantes.
Buscan esconder
sus verdaderas intenciones, sus pasados no turbios, directamente, negros,
oscuros, tenebrosos, no declaran el verdadero interés que los mueve una y otra
vez a presentarse como los defensores de una democracia, en la que no creen, en
representantes de los más desposeídos, aunque quieran llevar en cana no solo a
los más pequeños, sino si pueden y los dejan, hasta a la cigüeña que los trae
al mundo, porque es lo que les queda, meter en cana a la perversa cigüeña, o a
la semillita, incluso al coito interruptus, porque estos tres no son más que cómplices de posibles nacimientos de menores
infractores, o infanto juveniles, como les guste más.
Porque cuando ya
no tengan edad para bajar, meterán entre rejas a las gónadas y los úteros de
los que se apareen y no sean gente “de bian”, como ellos.
Alguno plantea
ponerles contadores de luz en los rancheríos, porque él sabe bien que esa
gente, humilde y trabajadora, no quiere “colgarse” del cable de la “luz”
pública, no, esa gente quiere, como todos los residentes de la ciudad, tener su
contador, es por lo que más les ilusiona vivir, ¿quién no recuerda cuando se
acercaba el 6 de enero y éramos unos botijas? Y nos preguntaban, ¿qué le vas a
pedir a los reyes? Y el 99% respondíamos, “ un contador de luz ¡¡¡¡¡”, ma que
pelota o bicicleta, todos queríamos un contador para ver pasar la parte “roja”
con cada vueltita, esa vueltita que nuestros viejos odiaban porque era un mango
menos del sueldo, pues bien, eso queríamos, la gente de los asentamientos
irregulares, el viejo y querido “cante”, esos no quieren más que contador de luz,
ni casa decente, ni saneamiento, ni calles y veredas, no, quieren, desean,
sueñan con esa caja gris con dos fajas apretaditas contra la columna de la luz
pública.
Lo que los
progenitores de este vástago, con algunos años menos el otro llevaría en cana,
no se preocupó en decir, más que contadores esta gente necesita salir de aquí,
o al menos cambiar donde mal viven.
Pero como se va a
dar cuenta, La Puta, si era la primera vez que estaba a 10 metros de esa gente y
sus realidades, cuando el viejo era presi, este estaba para otra.
Pero no son
todos, hay más, los Liberarles Libertarios, con contradicción incluida como
forma de distracción, ya que algún
anarco pensará que esos pibes son la nueva sangre de Bakunin rencarnado,
“liberal y libertario”, sería como orejano al cubo.
La diferencia que
estos tienen padres, quizás más influyentes y peligrosos que los otros
anteriores, pero estos no dan la cara, así que no podemos decir nada de ellos,
pueden ser “ovejas descarriadas apartadas del rebaño”, o simplemente, lobos con
piel de oveja, cosa que más me convence.
También están los
que hacen el trabajo a los padres y familiares de los tres anteriores, pero
estos desde una posición más férrea, más “revolucionaria”, con 5 o 6 puntos, da
lo mismo, y si hubieron 1, 2 o 3 movimientos, ellos no se enteran o mintieron
antes o mienten ahora, pero de “unitarios”, de “unidad”, poco.
Estos son los que
más fuerte elevan el discurso, incluso parecen más seguidores del primero, del
pibe sin apellido, que de gente revolucionaria y hasta tal punto, que uno duda
si eso de “izquierda” y “derecha” no es lo mismo, simplemente con el matiz
propio del ministro de propaganda del momento.
Porque entre escuchar
la Continente en los mediodías de Heber y algunas mañanitas de la “imprescindible”,
solo falta el estridente y simpático grito de la señora aquella que decía, “
hola Hebeeeerr”, que bien podría cambiarse por, “holaaa Leeeoooo”.
Pero no quiero
irme por las ramas, todo esto iba por unos carteles electorales que vi recién
ayer y que me hizo caer en cuenta que estamos en un sistema monárquico, yo se
que al Pepe en la interna, Lucy le dice, “hola mi rey”, pero que fuera esto una
monarquía no lo sabía, o no había caído en cuenta de ese detalle.
Pero ayer, vi la
luz, no al final del camino, contra una columna y contra la pared, para loas,
regocijo y alegría de la plebe, salió la IZQUIERDA REPUBLICANA en el Uruguay
del rey de bastos.
Si, como lo leen,
el hijo de otro, que ya lo había excomulgado, que había sufrido derrotas
internas y externas, que era un “revolucionario barbudo” en los 80 y pico, a un
canoso imberbe en el siglo XXI.
Ahora parece con
el mismo nombre de aquella unión de partidos de centro izquierda española, allá
por 1931, que dirigía Azaña, le afano el nombre, quizás sea porque la IR
española desapareció en 1959, no tiene que pagar “royalties” y se hace de la
franquicia gratis, tonto no es.
Las preguntas son
muchas, ¿dentro de que partido va a votar?, porque el “fiera” se tira a
presidente, ojito, que no va de diputado, mucho menos edil, este va a lo grande, dijera aquel sabio pakistaní del
siglo XII, “pa bajar hay tiempo”, como hizo el otro, el del otro cuadro, dicho
esto con respeto, que de tanto crecer, se fue con el de los contadores para los
rancheríos.
Este imberbe,
entrado en años y canas, del pelo, con seguridad hará como el Tero, gritará acá
y luego se abrazará en un tablado por allá con el pibe sin apellido.
Hay que reconocer
una cosa, que paradoja, hay gente que solo tiene un apellido y en algunos casos
sufre cierta vergüenza, y sin embargo este no tiene apellido y lo más
orgulloso, pero no nos desviemos del tema.
La conclusión es
que entre los de afuera que se inventan frases, sloganes y versos varios y los
de adentro que andan revoleando boleadoras en montoneras caudillescas, que
denuncian lo bueno y lo malo, que no saben bien sin eran 1,2 o 3, sus orígenes,
entre todos están mareando la perdiz y veo muy tranquila a la barra, dejando
que estos toquen de oído, espero que la gente no sea gila y se coma lo de
IZQUIERDA, lo de UNIÓN, lo de LIBERTARIO, los contadores de luz, a los pibes
sin apellido aparente, porque esto demuestra una vez más que,
ESTO VA MAL, CHE.
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