9/5/12

Para las flores, todavía falta


Leo, observo y veo con asombro como la pluralidad de ideas es la que está haciendo más daño y es más nociva para la conciencia de los pueblos, llega un instante en que es tan grande el barullo, se hace tan ensordecedor que muy pocos atienden y aún menos entienden.
De esta manera, parte de algunas vertientes políticas, crean más indiferencia entre las masas y el pueblo se vuelve más anodino, menos participativo y cada vez, cada día más indiferente.
Desde hace muchos años, escucho y leo, con cierta incredulidad, que el romanticismo de la izquierda es su peor enemigo, mucho más que la reacción, la oligarquía o la derecha más o menos extrema.
En ese afán un tanto hipócrita, de mostrarse abierta, transparente, plural y defensora de la libertad de expresión, la izquierda demuestra mucha inseguridad, mucha debilidad y no mucha valentía.
Es realmente asombroso como la izquierda uruguaya desde la fundación del FA, se ha dejado influir por los "blandengues" de siempre, cuando digo "blandengues" me refiero a blandos, el FA como fuerza política que piensa en acuerdos, consensos y aglutinamientos, ha vivido estos años con la presencia de fuerzas políticas que entraban y salían de acuerdo a sus beneficios electorales o sus réditos de campaña.
Hay ejemplos, como los de Rodríguez Camusso, que en una radio reinstaurada la democracia, contaba un anécdota del 71 cuando su madre le preguntaba como se había unido al Partido Comunista y él le explicaba que no eran malos, el de ascendencia nacionalista, blanca, luego, cuando ya no tenía espacio en el FA, volvió a sus raíces despotricando contra el FA y el P. Comunista en particular.
Algo parecido sucedió con Batalla, Fau y otros dirigentes de la 99, aquella lista que Zelmar Michelini acercó a la fundación del FA, mientras compartieron mayorías fueron los “dueños” de la pelota, cuando el voto se les cambió de lugar, volvieron al seno del Partido Colorado, derramando ponzoña y recuperando su verdadera moral política.
Hace poco sucedió lo mismo con un Sarabia, se vino, volvió, y por ahí anda.
Digo todo esto, porque sin duda, el principal opositor del FA y de la izquierda, es la propia izquierda, con sus himnos a ciertas “libertades” que solamente ella sigue defendiendo.
En páginas de el semanario Voces, se hace mención a la defensa de la libertad de expresión y de prensa como paradigma de esta publicación, pues no creo que sea algo para remarcar o resaltar, a muy pocos les importa tanto esas libertades, sino miren enfrente, ¿desde cuando a la derecha le importó esas libertades?
Y ahí es donde la derecha gana, defiende esas libertades cuando les interesa o les importa, sino se las dejan por el camino, solo hay que recordar a quienes han apoyado en los últimos 100 años.
Por eso es que me asombro de tanta pluralidad, me asombra que se hagan reportajes a personajes como Jorge Batlle, quién puede imaginar que ese triste personaje de nuestra historia sea buscado para pedirle su opinión y aceptarle sus dichos, pero encima publicarlos en un medio que se supone de izquierda.
Pues bien, existe un sector periodístico de la izquierda que entiende que la palabra de Batlle tiene valor periodístico y que se merece un espacio para dejar grabada su privilegiada capacidad política y su trayectoria inmaculada.
Este sector debe creer que es válido, que es positivo darle esa posibilidad, ¿pero se han preguntado si personajes de la izquierda han tenido las mismas posibilidades en diarios de derecha?
Pero no solo es eso, individuos como Alfie, que participaron de un momento económico funesto de nuestro país, también tiene un hueco para criticar u opinar de determinadas acciones acometidas por el gobierno, hasta quizás tenga razón, pero me da igual, supongo que tiene bastante espacio para criticar en páginas conservadoras como para todavía darle prensa un medio de la izquierda, quizás esté equivocado, pero dudo que un ministro o ex funcionario de los últimos gobiernos del FA, sea columnista destacado en el País , últimas Noticias o El Observador, como si Sendic o  Zabalza hubieran sido columnistas del La Mañana o El Diario.
Con esto quiero decir que me da igual que se defienda las libertades de expresión o de prensa, me da lo mismo porque en este juego de solo participa la izquierda y le esta haciendo el camino muy fácil a la derecha, esas libertades y eso pluralismos los defiende solo un sector y hay que entender de una vez por todas que esto es una especie de batalla, que no se puede “estar bien con dios y con el diablo”, que se debe defender los ideales y postulados que van quedando por el camino y que se debe hacer autocrítica, pero JAMÁS se le puede dar fósforos a un pirómano, darle prensa  y espacio a personajes ajenos y enfrentados a la izquierda es demasiado e invita a sospechar de esta tan prostituida frase de la pluralidad  y de la libertad de expresión.
Ha  llegado el momento de entender que son fuerzas enfrentadas, que dentro de la ley y la legalidad buscarán los medios para derrotar a las fuerzas progresistas y si no pueden, ya sabemos que recurren a la ilegalidad y la fuerza, por eso, que un indecente moral, como Jorge Batlle Ibáñez, diga que este gobierno es lo más derechista que ha visto porque jode a los que menos tienen, es demasiado para mi, porque quizás tenga razón en algunas cosas, pero que lo diga y lo publicite un vocero de la izquierda es, como dicen los pibes, muy, pero muy, “heavy”.
Pero, además de esto, como presentación “estrella” del articulo, se reconoce que el entrevistado, superó al entrevistador y se hace gala de “perder por goleada”, como un acto histrónico, por lo que de ser así realmente, el que exista libertad de prensa o expresión no es lo menos  relevante, lo que es relevante es, que hay prensa que no está preparada para saber discernir lo que es cada cosa y que quizás ha equivocado la profesión o el sector ideológico donde juega.
Mientras, se crea que esta estrategia es la más oportuna, la izquierda no estará en condiciones de gobernar, ni de trasmitir seguridad, ni de convocar a la juventud, mientras se de espacio a personas nefastas para la vida  del Uruguay, la izquierda y sus voceros no me representan, yo creo en otra izquierda, la defensora de los derechos y libertades de los que menos posibilidades tienen, no la de los personajes nefastos e indignos, no de los reaccionarios  de siempre , no acepto a esa izquierda anodina y debilucha que no quiere ofender o asustar, no la romántica del “flower power”, todavía no es tiempo de la flores.
Ese espacio lo deben ocupar los luchadores del día a día, los de la calle, los de los sindicatos, la gente de izquierda, que tiene cosas que criticar y cosas por cambiar, con ellos me alcanza y a ellos les deben la libertad de expresión, solo a ellos.
Para las flores todavía falta

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