Leo,
observo y veo con asombro como la pluralidad de ideas es la que está
haciendo más daño y es más nociva para la conciencia de los pueblos, llega un
instante en que es tan grande el barullo, se hace tan ensordecedor que muy
pocos atienden y aún menos entienden.
De esta
manera, parte de algunas vertientes políticas, crean más indiferencia entre las
masas y el pueblo se vuelve más anodino, menos participativo y cada vez, cada
día más indiferente.
Desde
hace muchos años, escucho y leo, con cierta incredulidad, que el romanticismo
de la izquierda es su peor enemigo, mucho más que la reacción, la
oligarquía o la derecha más o menos extrema.
En ese
afán un tanto hipócrita, de mostrarse abierta, transparente, plural y defensora
de la libertad de expresión, la izquierda demuestra mucha inseguridad, mucha
debilidad y no mucha valentía.
Es
realmente asombroso como la izquierda uruguaya desde la fundación del FA, se ha
dejado influir por los "blandengues" de siempre, cuando digo "blandengues"
me refiero a blandos, el FA como fuerza política que piensa en acuerdos, consensos
y aglutinamientos, ha vivido estos años con la presencia de fuerzas políticas
que entraban y salían de acuerdo a sus beneficios electorales o sus réditos de
campaña.
Hay
ejemplos, como los de Rodríguez Camusso, que en una radio reinstaurada la
democracia, contaba un anécdota del 71 cuando su madre le preguntaba como se
había unido al Partido Comunista y él le explicaba que no eran malos, el de
ascendencia nacionalista, blanca, luego, cuando ya no tenía espacio en el FA,
volvió a sus raíces despotricando contra el FA y el P. Comunista en particular.
Algo
parecido sucedió con Batalla, Fau y otros dirigentes de la 99, aquella lista
que Zelmar Michelini acercó a la fundación del FA, mientras compartieron
mayorías fueron los “dueños” de la pelota, cuando el voto se les cambió de
lugar, volvieron al seno del Partido Colorado, derramando ponzoña y recuperando
su verdadera moral política.
Hace
poco sucedió lo mismo con un Sarabia, se vino, volvió, y por ahí anda.
Digo
todo esto, porque sin duda, el principal opositor del FA y de la izquierda, es
la propia izquierda, con sus himnos a ciertas “libertades” que solamente ella
sigue defendiendo.
En
páginas de el semanario Voces, se hace mención a la defensa de la libertad de
expresión y de prensa como paradigma de esta publicación, pues no creo que sea
algo para remarcar o resaltar, a muy pocos les importa tanto esas libertades,
sino miren enfrente, ¿desde cuando a la derecha le importó esas libertades?
Y ahí
es donde la derecha gana, defiende esas libertades cuando les interesa o les
importa, sino se las dejan por el camino, solo hay que recordar a quienes han
apoyado en los últimos 100 años.
Por eso
es que me asombro de tanta pluralidad, me asombra que se hagan reportajes a
personajes como Jorge Batlle, quién puede imaginar que ese triste personaje de
nuestra historia sea buscado para pedirle su opinión y aceptarle sus dichos,
pero encima publicarlos en un medio que se supone de izquierda.
Pues
bien, existe un sector periodístico de la izquierda que entiende que la palabra
de Batlle tiene valor periodístico y que se merece un espacio para dejar
grabada su privilegiada capacidad política y su trayectoria inmaculada.
Este
sector debe creer que es válido, que es positivo darle esa posibilidad, ¿pero
se han preguntado si personajes de la izquierda han tenido las mismas
posibilidades en diarios de derecha?
Pero no
solo es eso, individuos como Alfie, que participaron de un momento económico
funesto de nuestro país, también tiene un hueco para criticar u opinar de
determinadas acciones acometidas por el gobierno, hasta quizás tenga razón, pero
me da igual, supongo que tiene bastante espacio para criticar en páginas
conservadoras como para todavía darle prensa un medio de la izquierda, quizás
esté equivocado, pero dudo que un ministro o ex funcionario de los últimos
gobiernos del FA, sea columnista destacado en el País , últimas Noticias o El
Observador, como si Sendic o Zabalza hubieran
sido columnistas del La Mañana o El Diario.
Con
esto quiero decir que me da igual que se defienda las libertades de expresión o
de prensa, me da lo mismo porque en este juego de solo participa la izquierda y
le esta haciendo el camino muy fácil a la derecha, esas libertades y eso
pluralismos los defiende solo un sector y hay que entender de una vez por todas
que esto es una especie de batalla, que no se puede “estar bien con dios y con
el diablo”, que se debe defender los ideales y postulados que van quedando por
el camino y que se debe hacer autocrítica, pero JAMÁS se le puede dar fósforos
a un pirómano, darle prensa y espacio a
personajes ajenos y enfrentados a la izquierda es demasiado e invita a
sospechar de esta tan prostituida frase de la pluralidad y de la libertad de expresión.
Ha llegado el momento de entender que son
fuerzas enfrentadas, que dentro de la ley y la legalidad buscarán los medios
para derrotar a las fuerzas progresistas y si no pueden, ya sabemos que
recurren a la ilegalidad y la fuerza, por eso, que un indecente moral, como
Jorge Batlle Ibáñez, diga que este gobierno es lo más derechista que ha visto
porque jode a los que menos tienen, es demasiado para mi, porque quizás tenga
razón en algunas cosas, pero que lo diga y lo publicite un vocero de la
izquierda es, como dicen los pibes, muy, pero muy, “heavy”.
Pero,
además de esto, como presentación “estrella” del articulo, se reconoce que el
entrevistado, superó al entrevistador y se hace gala de “perder por goleada”,
como un acto histrónico, por lo que de ser así realmente, el que exista libertad
de prensa o expresión no es lo menos relevante, lo que es relevante es, que hay
prensa que no está preparada para saber discernir lo que es cada cosa y que
quizás ha equivocado la profesión o el sector ideológico donde juega.
Mientras,
se crea que esta estrategia es la más oportuna, la izquierda no estará en
condiciones de gobernar, ni de trasmitir seguridad, ni de convocar a la
juventud, mientras se de espacio a personas nefastas para la vida del Uruguay, la izquierda y sus voceros no me
representan, yo creo en otra izquierda, la defensora de los derechos y
libertades de los que menos posibilidades tienen, no la de los personajes
nefastos e indignos, no de los reaccionarios
de siempre , no acepto a esa izquierda anodina y debilucha que no quiere
ofender o asustar, no la romántica del “flower power”, todavía no es tiempo de
la flores.
Ese espacio
lo deben ocupar los luchadores del día a día, los de la calle, los de los
sindicatos, la gente de izquierda, que tiene cosas que criticar y cosas por
cambiar, con ellos me alcanza y a ellos les deben la libertad de expresión,
solo a ellos.
Para
las flores todavía falta
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