SEXO, DROGAS, ALCOHOL Y EDUCACIÓN.
Sex, Drug and Rock and roll, esa vieja frase de una
canción fue por mucho tiempo sinónimo de libertad o de rebeldía.
Hoy, podemos decir que el sexo es algo corriente y humano
y hasta veces demasiado corriente y animal, las drogas son sustancias, algunas,
naturales y otros creadas en forma
indecente y criminal en laboratorios, el alcohol también es algo natural que deriva de la fermentación
de frutas o granos, pero también crea adicción. más "social", pero adicción al fin y al cabo.
Pero la educación es algo 100% natural, es algo intrínseco
en el ser humano, perono se necesita ir
al la escuela para ser educado o recibir educación, mucho antes que existieran
maestros, colegios, escuelas universidades, el primer ser humano daba y recibía
un tipo de educación, es algo que nace con cada ser humano, nada más que
necesita de su desarrollo y explotación.
La observación y el racionalismo de los primeros hombres
lo llevaron a comprender determinadas cosas
que la naturaleza les brindaba, con esas experiencias aprendieron y proyectaron la enseñanza, que es donde se cimenta la
educación, pero no es exclusiva de ese medio.
Aún donde no hay escuelas o donde abunda la
alfabetización, como puede ser la selva, una cadena montañosa, donde no ha
llegado la modernidad, aún ahí, hay enseñanza y educación.
En muchas sociedades que están más cerca del paleolítico
que de las Guerra de las Galaxias y su
escudo de misiles, se sigue cultivando la educación, los viejos, son los
sabios, los que instruyen, los que educan y trasmiten valores y misticismos.
Hoy en día, la cultura, la educación y la enseñanza, parece
estar a el alcance de algunos grupos con ciertos privilegios.
Las familias trasladan la responsabilidad de inculcar
valores básicos, a los educadores, estos sobrepasado por cargas, nuevas
tendencias educativas y en casos por falta de empatía, cumplen con un horario
de instrucción y nada más, pocos son los que van más allá de las aulas.
Pero no es de ellos la culpa de la caída cultural de las
sociedades, el primer escalón flojo está en los hogares, se utiliza como amparo,
que ahora las familias están más disgregadas porque hombre y mujer están fuera
de casa y no aportan las horas necesarias para trasmitir hechos fundamentales en
la formación de un ciudadano.
Yo que escuche a mi abuela y a mi padre mientras los
tuve, aprendí que mi bisabuelo tenía una almacén de ramos generales, en el
medio de la nada, y que mi bisabuela o pasaba pariendo o enferma, que era analfabeta, que aprendió a
escribir porque su esposo le enseño y sin embargo, dentro de un rancho de paja
y terrón criaron hijos que sin ser eruditos ni próceres, ayudaron a formar un país a imagen y semejanza, ellos tampoco
tenían tiempo para acciones lúdicas con sus hijos, sin embargo lo básico de su
educación salió de esas paredes y mi abuela me los trasmitió, por eso todavía
digo, “con su permiso”, “bueno días” y todas esas frases que van desapareciendo
como los años, porque la historia nos recuerdan hechos y también nos recuerda
que antes , las mujeres y los niños iban primeros, pero no por machismo o por
sexismo, sino por el simple acto de conservación de la especie.
Bien sabido es que madre natura nos reparte más hembras que machos, por algo debe
ser.
Ahora que se discute la legalización de drogas sociales y
de laboratorio, se “ilegaliza” la educación en su primer bastión, la casa, los
valores de mis hijos quiero que se los inculque un extraño con título de profesor,
cuando el señor se preparó para enseñar
a sumar, restar o leer y escribir o historia, pero no a que mi hijo sea un
ciudadano correcto.
Los educadores deben apuntalar las enseñanzas de la casa,
aquellas que llevan a los hombre y mujeres a convivir con respeto, los unos por
los otros, pero no puede detenerse en cada caso sembrar algo que debe comenzar
desde el día 1 en que nace el niño.
Es obvio que con legalizaciones de las drogas o con la
aceptación de los botellones como un acto o demostración de libertad, o del sexo, sin sentido, como un acto natural y sin perjuicios, esto
ira a peor.
No pasa nada por tener sexo, como tampoco por beber, o
por conducir un coche, el riesgo es cuando no se toman precauciones o se lleva
el sexo al límite de lo aceptado, o se bebe en demasía por el acto irresponsable
de beber y más aún cuando se conduce luego de beber.
Todo lo anterior se puede hacer, no es malo, pero con
educación, con mesura, se debe entender que nuestros derechos terminan cuando
comienzan los de los demás, que nuestros derechos van de la mano de nuestros deberes
y que no todo lo “legalizable” tiene porque ser legal.
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